EDITORIAL

Edición Septiembre

Editorial Néstor de Buen UNNA

Alguna vez, estando en un embotellamiento vehicular, se han preguntado ¿que fallas tiene el diseño de la ciudad? La respuesta es muy sencilla, las ciudades, con excepción de Brasilia (no se si hay alguna otra) no fueron diseñadas para ser lo que son, en casi todos los casos sencillamente son el efecto de improvisar soluciones conforme se van necesitando, adaptando la ciudad a su propio crecimiento.

En nuestro caso la situación ha sido más o menos así:

• La ciudad original, la gran Tenochtitlan, estaba construida en un hermoso lago (debe de haber sido muy hermoso) y las calles y avenidas principales eran canales por lo cuales se circulaba en chinampas.

• Una buena cantidad de años después, los canales se habían convertido en calles y se circulaba a pie, en mula, a caballo o en carreta.
• Algunos años después aparecieron los vehículos automotores que se agregaron a los ya mencionados y los desplazaron poco a poco hasta hacerlos desaparecer (con excepción de los “de a pie”).
• Los automotores fueron aumentando su número hasta llegar a varios millones, según se ve desde cualquier embotellamiento o similar.

El asunto es: no ha habido planeación urbana, no ha habido un verdadero “Plan Maestro” en el cual se haya basado la traza urbana, simplemente hemos adaptado la ciudad a sus nuevas necesidades, conforme éstas se van presentando.

Hemos tenido que ensanchar las vialidades por las cuales circulaban chinampas, a otras por donde circulan millones de vehículos; improvisando, siempre improvisando.

Felizmente, durante el siglo XX empezaron a aparecer algunos ejemplos de buenos diseños, durante mis años de estudiante (en la carrera profesional, porque honestamente, procuro seguir aprendiendo siempre) muchos de mis maestros elogiaban el diseño de Ciudad Satélite, obra maestra de Mario Pani et al.

Pero Ciudad Satélite es un caso extraño, la gran mayoría de los desarrollos, desde el siglo pasado, siguen siendo ejemplos de “que poca imaginación y falta de ganas de hacer las cosas bien”. Me pregunto, ¿por qué los desarrolladores no solicitan la intervención de algún arquitecto urbanista? Porque los hay y algunos son muy buenos.

Sin embargo, todo lo anterior es solamente “la punta del iceberg”. Resulta que el diseño urbano no solamente consiste en trazar ciudades; sus ramificaciones son tan extensas, que considera, o debería considerar, todos los elementos que interaccionan para lograr un resultado adecuado.

Algunos de ellos son:

• Características geográficas del lugar (topografía, orografía, hidrografía, subsuelo, temperatura a lo largo del año, precipitación pluvial, etc.)

• Necesidades de la población.
• Características de la población.
• Flora y fauna.
• Infraestructura.
• Y un gran etcétera.

Sin duda, habrá algunas limitantes como las condiciones económicas, que normalmente están siempre presentes, y algunas otras más, aunque, si entre éstas, hay condicionantes políticas, entonces estaremos entrando al lado obscuro del diseño.

Será interesante saber si hay algún lugar en donde todo esto haya sido tomado en cuenta, francamente, lo dudo.

Lo más importante es procurar hacer las cosas bien de ahora en adelante, siempre es un buen momento para empezar… otra vez. Felices fiestas y un muy bien 2022, de todo corazón.

NÉSTOR DE BUEN UNNA
ndebuen@ecocreto.com.mx