Reflexiones

Edición Mayo – Junio

Editorial Néstor de Buen UNNA

El 25 de abril se cumplieron cinco años del día en que mi padre terminó su paso por acá y se retiró a lo que sigue. Sin duda le extraño, me hace falta su guía, consejo y permanente apoyo, pero se que cuento con él.

Dejó un legado impresionante como abogado de honestidad inquebrantable, maestro respetadísimo, hombre de izquierda (pero de la buena), defensor de los derechos de los más necesitados, golfista de regular a malón, padre amoroso, extraordinario guía, en fin, un buen hombre y excelente ser humano.

Le da valor, a todo lo anterior, el que ha sido dicho por centenares de personas, quienes han escrito miles de líneas recordándolo. Me honra profundamente llevar el mismo nombre, aunque vale aclarar que, en algunas ocasiones, felizmente las menos, ha sido motivo de problemas inesperados. A lo anterior, debo sumar mi problemática personal tratando de encontrar mi propia identidad, para lo cual conté con la ayuda el Dr. David Casares Arrangoiz, extraordinario psicólogo, asesor empresarial de primer nivel, pero, sobre todo, entrañable amigo (DEP).

Curiosamente, siendo mi Padre ateo, era el mejor ejemplo de cristianismo que yo he tenido. Se casó con Leonor (la Nona), mi Madre, católica, educada, en su casa (desde luego), pero también en el Sagrado Corazón de Jesús de San Luis Potosí; sin duda fueron una combinación interesante que dio lugar a una familia en la cual, por encima de todas las cosas, aprendimos a respetar todas las formas de pensar, sin importar su diversidad ni el que estuviéramos o no de acuerdo.

Personalmente me considero de izquierda, pero entendiendo la izquierda como forma de vida y no como sistema político, de hecho, la política no me gusta en absoluto.

Aclaro que tengo una mala opinión de la mayoría de los políticos, sobre todo, de aquellos que nada más levantan la mano para apoyar lo que dice “el jefe”, sin pensar en las implicaciones de lo que están votando ni, mucho menos, en las necesidades de quienes los eligieron. Tristemente, en nuestro país, la mayoría son falsos legisladores que simplemente hacen lo que sus líderes les indican, pobre México…

Habiendo dedicado la mayor parte de mi vida a temas relacionados con el Medio Ambiente, me parece lamentable que haya partidos que, sin el menor interés por los temas ecológicos y medio ambientales, se ostenten como defensores de ellos. Una excepción a estos personajes es Arnold Ricalde, quien hace varios años fue diputado del Verde y, me consta, le echó muchas ganas, aunque no estoy seguro de que haya tenido éxito y, si recuerdo bien, tiempo después renunció a ese partido.

Buenos políticos hay y ha habido muchos, tristemente los malos son la abrumadora mayoría.

Actualmente, además de la pobre clase política con la que contamos, nos cae la pandemia y todo empeora.

Pero aún, en estos tiempos, hay luces que brillan, algunas, cada vez más. Hace muchos años tuve la oportunidad de conocer a la Dra. Claudia Sheinbaum quien era secretaria del Medio Ambiente del entonces DF, sin entrar en detalles, fue una muy desagradable experiencia.

Han pasado muchos años y, debo admitir, que poco a poco me he ido convenciendo de que actualmente está desempeñando un muy buen papel, y es difícil convencerse cuando se tiene una opinión tan mala como la que yo tenía. Sin embargo, la forma en que ha manejado las cosas en la ciudad, pero particularmente lo relativo al manejo de la pandemia, me hace verla con un interés cada vez mayor.

Ha sabido “pintar su raya” con el líder, y no hay muchos que se atrevan a hacerlo; esto, en mi opinión, es señal de seguridad en lo que hace. Lo primero, que salta a la vista, es que usa cubre bocas, este me parece claramente sintomático.

Recientemente recibí las dos vacunas contra el Covid 19 y lo que se vivió en la CDMX en las últimas semanas me pareció muy interesante.

La vacunación se inició en tres delegaciones, entre ellas, Cuajimalpa. Quienes fueron a los centros de vacunación, en esta delegación, mencionaron la presencia de personajes con chalecos color… ¿naranja, marrón, café, mamey? que trataban a las personas con claras muestras de desprecio.

¿Qué hacían ahí?

Me tocó recibir las vacunas en Miguel Hidalgo. Éramos miles, no nos conté, pero éramos muchos. Lo primero que llamaba la atención eran centenares (tampoco los conté) de personas con chalecos verdes, identificados como parte de la CDMX. Estos personajes nos trataron con verdadera amabilidad y lograban que, lo que a simple vista parecía un caos, fuera realmente algo muy bien organizado, además, cantaban, bailaban, nos ponían a hacer ejercicios y, en pocas palabras, nos mantuvieron entretenidos y divertidos durante todo el proceso, por cierto, en ninguno de los dos casos pasaron más de 45 minutos. Agreguemos la labor del personal encargado de las encuestas, preparar y aplicar las vacunas, etc. El resultado ha sido excelente.

Curiosamente, el primer día, me topé con dos personas, hombre y mujer, que no traían chaleco… ni criterio, francamente nefastos. ¿Lo de la falta de chaleco, habrá
sido intencional?

Todo lo anterior me parece la mejor muestra de que cuando se cuenta con un buen líder, las cosas salen bien, mis respetos a la Dra. Sheinbaum, aún sin haber olvidado el evento desagradable que ya mencioné.

¿Qué tiene que ver todo esto con la construcción y el diseño?

Quienes nos dedicamos a la arquitectura o a alguna ingeniería relacionada con esta industria, sabemos que el éxito de las construcciones se basa en una muy buena planeación y una impecable organización de obras; en otro plano, el tema de las vacunas, en la ciudad de México, es en mi opinión, un excelente ejemplo de una muy buena planeación y organización.

Por lo pronto, vacunados o no, deberemos de seguir cuidándonos, sin bajar la guardia. Al mal tiempo, buena cara, y ya empezó a mejorar.

NÉSTOR DE BUEN UNNA
ndebuen@ecocreto.com.mx