Restauración del teatro Faenza una joya en el corazón de Bogotá

Bogotá, en su corazón, alberga joyas arquitectónicas particulares, reflejo de una historia pujante y formadora que construyó una ciudad y una sociedad encaminada a la cultura y el conocimiento, en la primera década del siglo XX, como muestra representativa se destaca el Teatro Faenza, edificación restaurada y puesta en valor por un equipo de trabajo liderado por la arquitecta Claudia Patricia Hernández, bajo el apoyo y promoción de la Universidad Central, su actual propietario.

El Teatro Faenza, declarado como bien de interés cultural y monumento nacional de Colombia desde el año 1975, se encuentra catalogado dentro del entorno cultural del sector de las Nieves en el centro de la ciudad de Bogotá, como uno de sus principales escenarios, dada su trayectoria histórica y su localización, el cual se negó a desparecer pese al olvido y abandono en el que sucumbieron la gran mayoría de exponentes culturales y lúdicos de la ciudad, hoy es un edificio que representa una memoria colectiva, que marcó definitivamente un hito en la indivualidad de los visitantes que tuvo en alguno de sus momentos.

Fue inaugurado originalmente  por la Sociedad José María Saiz y Compañía en aquel momento su propietario, como sala para el cinematógrafo el 3 de abril de 1924,  además con la idea de proveer un recinto que sirviera de escenario para proyecciones cinematográficas, así como para representaciones teatrales, conciertos, recitales y reuniones sociales de diversa índole, su primera función fue la  película francesa El destino, con una gran repercusión social,  durante las siguientes décadas fue un escenario de gran importancia para la ciudad, desmejorando su actividad a partir de la década de los sesenta.

El diseño del inmueble se le encomendó al ingeniero Ernesto González Concha, la construcción pretendía recibir el nombre de Salón Luz y Salón Variedades, la ejecución de la obra (una de las primeras que utilizaron hormigón armado en Colombia) fue encomendada a el arquitecto Arturo Tapias y el ingeniero Jorge Antonio Muñoz. A su vez, la decoración ornamental y pictórica del Teatro fue encargada al taller de los artistas Mauricio y Colombo Ramelli, a quienes se deben la magnífica yesería y las pinturas murales con motivos de estilo Neoclásico y  Art Nouveau.

Los vaivenes de la economía de mercado y el paulatino deterioro del centro de Bogotá condujeron a la decadencia definitiva del Teatro, que llegó a convertirse en 1970 y 1980 en sala para la proyección de películas pornográficas y en escenario de sórdidas historias de sexo y delincuencia.

A comienzos del 2004 el Teatro se encontraba abandonado, la Universidad Central de Bogotá asumió la restauración como un proyecto universitario riguroso para rescatar esta valiosa memoria cultural de la ciudad. La recuperación se emprende con el objetivo de convertir al edificio en un espacio multifacético y de calidad para las artes escénicas con visión a atender las prestigiosas compañías de teatro o música, así como eventos de tipo social o académico, perpetuando en la memoria de la ciudad este elemento significativo, que, una vez restaurado, hace parte activa del renacimiento estético y cultural del corazón de Bogotá.  La reivindicación de la memoria colectiva se puede definir de diversas maneras y, como base a las formulaciones de fondo dentro del proyecto arquitectónico de refuncionalización, se retomaron de tal manera que cada faceta es un elemento predominante en la adecuación espacial y funcional del edificio. Es así como la memoria social, la de la técnica constructiva y  la del entendimiento estético, se revirtieron en un proyecto riguroso de intervención espacial, técnico y estético.

En el proceso de intervención se logró recuperar la lectura original del edificio, permitiendo que el Teatro Faenza, volviese a ser un elegante edificio en el que se destaca su espléndida fachada, la que es, en sí misma, una obra de calidades excepcionales y que constituye una parte muy importante de su valor arquitectónico, definiendo el monumento como uno de los iconos de la ciudad y uno de los pocos ejemplos arquitectónicos con influencias de art nouveau, en su clase que aún permanece en pie en Colombia.
En el diseño original de la esta fachada se combinaron los paños de ladrillo a la vista con notables elementos decorativos y estructurales‚ de cemento y yeso cuyo motivo central en forma de herradura fue cubierta por innumerables capas de pintura borrando de la memoria de los transeúntes su original belleza. Uno de los mayores esfuerzos en el proceso de recuperación de esta joya del patrimonio bogotano estuvo en devolverle a la fachada su primera imagen y rescatar el decorado y los detalles originales, trabajo sistemático en el cual se utilizaron técnicas de liberación, restituciones parciales y reintegraciones con materiales contemporáneos, creados exclusivamente para esta obra.

La planta de la sala es de forma rectangular de 21 metros de ancho por 45 metros de largo y consta de una platea y un balcón en forma de herradura alargada que extiende sus brazos hasta la boca de la escena, el cielo y la cubierta originalmente en yesos y estructuras de madera con una fabricación excepcional fueron cuidadosamente restaurados, logrando que  este escenario pudiese contar  hoy con la restitución de la tramoya y camerinos, así como con foso para una orquesta básica, los cuales se han intervenido con la premisa de la polivalencia y flexibilidad que requieren las artes escénicas actuales, mejorando el aforo y la estabilidad de la estructura, en cumplimento de las normas sismo resistentes, la seguridad humana, así como la adaptabilidad a los usos que desea encontrar los gestores y usuarios del proyecto.

La decoración y ornamentación interior de la sala es abundante e incluye molduras de cemento y yeso en los bordes del balcón a manera  de follajes decorados, en los capiteles de las columnas que sostienen el balcón y en el reborde del cielo raso, lo cual en conjunto con los  tres rosetones  que enmarcan las lámparas de estilo que se destacan en el centro del cielo raso hacen juego con  la boca de la escena que  igualmente es bordeada por molduras de yeso y cemento, conteniendo una excelente pintura mural grutesca  oculta por el tiempo por las sucesivas intervenciones, con motivos fitomorfos en diversos colores, la cual se complementa con otras zonas en arcos de puertas y escena de la sala, estas obras han sido tratadas por un  equipo restaurador ha puesto todo su empeño y emplea los mejores instrumentos y técnicas innovadoras para conseguir que esta riqueza oculta vuelva a salir a la luz.

Claudia Patricia Hernández Duarte

Arquitecta Magister en Restauración de Monumentos Arquitectónicos de la Pontificia Universidad Javeriana, con especialización en Administración de Obras Civiles en la Escuela de Administración de Negocios y pregrado de la Universidad Gran Colombia.
Cuenta con una experiencia profesional, en el área de la Arquitectura y la Construcción y las labores propias de la restauración y rescate del patrimonio construido, desempeñando cargos como proyectista, gerencia de proyectos, asesoría, dirección y residencia de obras y proyectos.

Ha sido docente y académica de pregrado y posgrado en programas de patrimonio y restauración en al Pontifica Universidad Javeriana, Universidad Gran Colombia en Bogotá, Universidad Santo Tomás de Tunja, Jorge Tadeo Lozano de Cartagena y Universidad de la Salle.

Igualmente  ha sido  Asesora para entidades y proyectos relacionados con el rescate del patrimonio construido en instituciones como Ministerio de Cultura, el Instituto Distrital de Patrimonio, la Universidad Central, la empresa Cuellar Serrano Gómez.

Como gerente de la empresa Claudia Hernández Arq SAS, que lidera desde el año 2005, ha formulado proyectos integrales de intervención para Bienes de interés cultural de carácter nacional como  el proyecto para el teatro Faenza, el hotel de la ópera, la Iglesia del Voto Nacional, la casa del Marqués de Valdehoyos en Cartagena, proyecto de fachadas para la alcaldía mayor de Bogotá, y la plaza de toros de Santamaría, así mismo ha realizado la obras de intervención para edificaciones como el Teatro Faenza, El hotel de la Opera y   Casa loma en el tradicional Barrio de la Candelaria de Bogotá, entre otros.