La Infraestructura de Identidad en el desarrollo de las ciudades

CONFERENCIA MAGISTRAL
Resumen de la Conferencia Magistral ofrecida el 2 de marzo del 2018
En el marco del encuentro de Presidentes de la Federación de Colegios de arquitectos de la región norte del país.

Todas las obras y proyectos presentados en este Articulo fueron realizados por el Arq. Oscar Eduardo Martínez Garza y su despacho GADA SA DE CV.

Primer lugar Premio Memoria
Cemex 2007

  • Primer lugar
    Premio Obras Cemex 2012
    Bienal de Arquitectura
  • Ganador Calli
    de cristal 2011
  • Ganador Calli de Cristal 2015 Bienal de Arquitectura
  • Ganador Calli de cristal 2017
    Bienal de Arquitectura
  • Mención honorífica Bienal internacional 2016

La evolución que han vivido nuestras ciudades ha sido vertiginosa. La tecnología podría considerarse como el mayor componente de transformación que ha permitido una gran diversidad de alternativas en espacio urbano y la arquitectura. Vivimos en ciudades con cientos de años de existencia y por lo tanto, recibimos una herencia acumulada que está sujeta a la revalorización para encontrar su sitio ideal en la actualidad y hacia el futuro. Es precisamente en este contexto en el que el equilibrio del desarrollo requiere de valores permanentes de identidad, los cuales conforman un marco de referencia único que redefine el rostro y personalidad del compuesto urbano arquitectónico de cada ciudad y direcciona sus objetivos.

El pensamiento teórico en el que he fundamentado mi carrera se apoya principalmente en 3 grandes apartados: Primeramente, la emoción de incorporar el pasado de la pieza arquitectónica o urbana a la vida contemporánea, buscando igualmente proyectar esa emoción hacia el futuro.  En cierta forma, es un ejercicio de reciclaje incorporando la tecnología más avanzada. En segundo lugar y con el propósito de lograr armonía, valoración y cuidado del entorno construido, apoyar el fortalecimiento de la identidad arquitectónica y urbana promoviendo un ensamblaje de expresiones en tiempo actual, es decir, lo antiguo y lo contemporáneo se conjugan ofreciendo una experiencia multi-temporal. Por último, buscando un equilibrio que sea incluyente con la sociedad contemporánea -motivada hacia la generación de cambios como medio de mejoramiento- impulsar un mensaje de culturización que permita simultáneamente la apreciación y la transformación respetuosa de nuestro entorno edificado y el cuidado del entorno natural

PATRIMONIO DE IDENTIDAD

En un concepto a veces práctico, a veces simbólico, nuestra sociedad remite la valoración de su entorno a los componentes arquitectónicos, espacios y detalles que se encuentran entrelazados en la ciudad actual. Este concepto se convierte a su vez en un punto de partida que permite incorporar otros elementos que fortalezcan sus nuevos usos y en conjunto logren un equilibrio armónico y eficiente.

La creación del Museo del Vidrio  en la antigua planta de la Vidriera Monterrey, se confeccionó como un símbolo representativo del origen de la fábrica. Su proceso de rescate se realizó sin detener en ningún momento la inminente dinámica  de producción de botellas cuyo horno principal se encuentra alineado perfectamente al centro del edificio.

De la misma forma fue indispensable rescatar una explanada al frente  que le permitió recuperar íntegramente su arquitectura industrial de ladrillo y los motivos decorativos que formaron parte del concepto original. Precisamente al centro de la explanada diseñamos un domo tridético de cristal flotado señalando una especie de diálogo de evolución industrial entre los productos originales de la planta como fueron las botellas y envases y, por otro, el cristal flotado, como apuesta de competitividad hacia el futuro. De esta forma el proyecto fusiona en un solo concepto la mirada pasiva del antiguo edificio observando el tránsito lento de las botellas recién fabricadas a través de una moderna cancelería de cristal.

Centro de exposiciones
Fundidora

Uno de los retos más impresionantes que hemos enfrentado fue el proyecto del Centro de Exposiciones Fundidora, en las estructuras del Molino Lewis para convertirla en sede principal del Foro Universal de las Culturas.

La estructura monumental de casi 250 metros de longitud conjuga el testimonio legítimo e invaluable de los componentes de arqueología industrial de la antigua planta de Fundidora de Monterrey y actualmente,  después de su reconversión, expone una visión contemporánea y funcional del espacio más visitado en el norte de México.

La imponente estructura sin muros y con un ritmo de altibajos en la cubierta parecía flotar en el horizonte permitiendo una integración entre el interior y el exterior del edificio, respetándose en el proyecto, lo cual ahora se confirma con la serie de canceles y elementos de acero y cristal que delimitan el área interior de la nave. El acceso principal diseñado para el Centro de Exposiciones se distingue por el puente simulado y las dos fuentes hundidas las cuales delimitan el tránsito hacia el interior creando la expectativa de dirigirnos hacia una experiencia espacial fuera de lo ordinario. Precisamente las esclusas monumentales acentúan los diferentes accesos mientras el agua de las fuentes y jardines alrededor del conjunto funcionan como el solvente visual permitiendo una perspectiva flotada emulando la sensación de la imagen original.

El centro de exposiciones conocido ahora como Nave Lewis, ha mostrado su versatilidad gracias a los sistemas de alta tecnología que posee y que le permiten múltiples actividades a la vez que su presencia arquitectónica se integra perfectamente al contexto urbano del gran espacio público que es el Parque Fundidora.

Palacio de Linares

Por otra parte nuestro proyecto de reconstrucción y conservación del Antiguo Palacio Municipal de Linares se convirtió en un detonador de la identidad histórica y urbana de la ciudad. El rescate arquitectónico impulsó el concepto de Pueblo Mágico otorgado a esta población de Nuevo León la cual evidenció un interés generalizado por mejorar su imagen como reflejo de su auto apreciación. Su rescate y rediseño fueron una experiencia inusual y dramática: un edificio icónico ubicado en el sitio de la fundación de la ciudad que se colapsó en sus dos estructuras laterales después del devastador Huracán Alex.

El Palacio de Linares ha sido considerado una joya del eclecticismo en el Norte de México y en su historia se conservan los muros y estructuras de un antiguo convento del siglo XVIII, así como las adiciones de las naves laterales edificadas desde fines del siglo XIX y principios del XX. Su presencia arquitectónica fue respetada íntegramente, mientras sus interiores, sin alterar su originalidad, poseen ahora instalaciones de tecnología que le permiten operar aun como casa del ayuntamiento de la ciudad. La exquisita artesanía de sus acabados muestra la perfección de los detalles y remiten este espacio a más de 200 años de actos oficiales y celebraciones en la memoria de la ciudad. 

Su posición entre la Plaza Juárez, la Plaza Villegas y el antiguo atrio de la catedral, le otorgan una especie de traza rectora desde donde irradia el centro histórico nombrado oficialmente Pueblo Mágico.

DIGNIDAD Y CULTURA

Algunos de los temas más próximos a la identidad son sin duda la cultura y sus distintas manifestaciones. Nuestro proyecto del Centro Cultural Rosa de los Vientos para el Instituto Nacional de Bellas Artes, gestionado por el Municipio de San Nicolás de los Garza, se apoyó en el programa Cultura para la Armonía del mismo Instituto el cual intenta fortalecer las comunidades vulnerables a través de la iniciación artística para niños y jóvenes, y en este caso particular, con un programa de apoyo de actividades del adulto mayor.

Esta experiencia arquitectónica se diseñó siguiendo las especificaciones ofrecidas por Bellas Artes. Se proyectaron espacios ideales para cada una de las cuatro áreas académicas, danza, teatro, música y artes visuales, generando simultáneamente el diseño individual de cada uno de los edificios del conjunto. Sin embargo, estos mismos edificios, operan también  de manera colectiva alrededor de un claustro o patio central que sirve igualmente de escenario al  aire libre. Los volúmenes francos evocan la arquitectura industrial de las zonas fabriles de la ciudad permitiendo un enlace cultural con la vocación más importante de la zona.

Los espacios interiores se diseñaron para ser aspiracionales, es decir, promueven la libertad de expresión en los jóvenes y niños con alturas y amplitudes mayores, gran luminosidad y honestidad en los acabados que corresponden a los mismos materiales constructivos.

El enclave urbano del conjunto es al mismo tiempo un distintivo y un motivador de cambio. La misma operación del centro cultural con casi 10 mil metros cuadrados de espacios interiores ha promovido un ambiente de orden y armonía en la imagen urbana inmediata. Se han retirado las instalaciones aéreas, se han ampliado banquetas y se modernizó el alumbrado público mejorando el semblante de su entorno. 

Siendo éste un proyecto con un presupuesto acotado, hemos cuidado que tanto los espacios interiores como los exteriores permitan desarrollar actividades artísticas y de expresión libre. La Caja Negra o Foro experimental con 9,450 metros cúbicos es el espacio interior más amplio del complejo y único en su género en el país. Su muro poniente abre una compuerta que permite convertir el claustro en un escenario al aire libre. Jóvenes, niños y espacios, forman parte de este juego con la arquitectura y el arte ofreciendo un nuevo vínculo de identidad con la sociedad. El proyecto estimula en ellos la oportunidad de diversificar y potenciar sus habilidades expresivas y, en la comunidad, un concepto más amplio de integración social.

Nuestra arquitectura se ha enfocado igualmente a atender sectores que requieren recuperar el nivel de dignidad y diálogo con la comunidad. El Centro Inteligente de Seguridad Pública de San Pedro, Garza García representa, más allá del objeto para el que fue diseñado, un enlace de esperanza y convicción para la conservación de orden y paz social. El diseño conceptual, inspirado en dos volúmenes geométricamente complementarios que se unen como dos manos protectoras, responde a las denuncias de una sociedad que exige legalidad, transparencia y compromiso, mientras su funcionalidad está enfocada a lograr  mayor eficiencia y profesionalización en el servicio policiaco y de control vial.

La arquitectura del conjunto es compleja pero balanceada. El  patio central es un espacio resultante entre los volúmenes y el único elemento que abiertamente permite visibilidad hacia el interior a través de paneles de cristal. Sus fachadas exteriores, por otra parte, protegen de cualquier vulnerabilidad al conjunto como una fortaleza totalmente cerrada con balcones volados y mirillas perimetrales, orientando así la vida administrativa del edificio hacia su interior. Las azoteas verdes del conjunto son, simultáneamente, una fachada adicional que puede advertirse desde los rascacielos de usos mixtos y que además de ser una vista agradable para los edificios contiguos, permite una recuperación de aguas grises.

El vínculo que establece este edificio con su entorno inmediato y con la sociedad forma parte de la percepción de identidad de una comunidad que busca preservar sus valores con una visión futurista. Su operación fortalece la estructura social y permiten que las actividades productivas puedan llevarse a cabo de manera funcional y armónica.

EL CENTRO EUGENIO GARZA SADA COMO SÍMBOLO DE IDENTIDAD

La revalorización de la arquitectura no solo depende de las posibilidades de restaurarla sino también de las alternativas de incorporar esa arquitectura a los usos y tecnologías que son indispensables en la actualidad.

La ciudad acumulada en el siglo XX y en este inicio del siglo XXI, ha sido sometida a los juicios más severos y a los cambios más drásticos que se han dado en la historia de la humanidad. Esto representa en sí una visión insatisfecha del pasado que intenta acercarse hacia un futuro promisorio pleno de tecnología y versatilidad pero a veces impreciso. Por esta razón la arquitectura de identidad debe interpretarse como un consenso que incluye la misma pieza arquitectónica o urbana, su entorno natural, su pasado histórico y sus postulados futuros. 

El Centro Eugenio Garza Sada sumariza estos y otros conceptos que en conjunto nos declaran la importancia de la identidad. La riqueza arquitectónica y urbana de nuestros desarrollos depende en gran medida de nuestra capacidad para comprender esta fusión de corrientes diferentes, tendencias y estilos y otros factores que acuñados formalizan la visión integral en prospectiva de cada proyecto y declaran orgullosamente su presencia actualizada.

El proyecto del centro pudiera redefinirse como una restauración guiada hacia la contemporaneidad, restaurar para expresar en tiempo presente una cultura actualizada. En los espacios, al ser rescatados en su originalidad, observamos la visión del momento histórico en el que fueron concebidos. Sus detalles decorativos, la fina ebanistería, y la asombrosa eficiencia constructiva que logró esta edificación ejemplar. Todos, testifican un modelo de pensamiento progresista y esperanzador.

En el mismo contexto, este símbolo arquitectónico declarado la obra más sobresaliente en el cincuenta aniversario de la Federación de Colegios de Arquitectos, debe visualizarse de manera paralela a la vida y obras de Eugenio Garza Sada como empresario, como promotor del Tecnológico de Monterrey, como hombre de familia y como mexicano. Nuestras ciudades y nuestros desarrollos deben incorporar esta responsabilidad en sus proyectos.