Arq. Óscar Eduardo Martínez Garza

El Arquitecto Oscar Martínez Garza es miembro numerario de la Academia Nacional de Arquitectura, Capitulo Monterrey, ANA,  así como del Colegio y Federación de Arquitectos. Ha destacado a través de sus obras y propuesta creativa, con más de 30 años de experiencia en el diseño arquitectónico, corporativo, residencial y comercial con énfasis en la restauración y el diseño contemporáneo.

Graduado en la Universidad de Texas, inició la creación de la Delegación de Antropología e Historia en el noreste de México. Ha recibido varios premios en restauración, entre ellos, por las obras del Museo del vidrio y del Antiguo Palacio Municipal de Linares, ambos ganadores del PREMIO OBRAS CEMEX. Igualmente ha sido distinguido en Bienales de Arquitectura en restauración como el Centro Eugenio Garza Sada.

Investigador y ensayista en textos de arquitectura, sus publicaciones se encuentran en la Enciclopedia de Monterrey  ediciones 1996 y 2008, así como trabajos publicados en HUMANITAS, TEXAS HISTORICAL COMISSION entre otras e investigaciones en Estados Unidos y México. Recibió una Mención de Honor por el libro Encuentro con el Barrio Antiguo de Monterrey.

CENTRO EUGENIO GARZA SADA

Edificio multipremiado tanto en la XIV Bienal Nacional e Internacional de Arquitectura 2016 como en la Bienal de Arquitectura 2015 en la categoría “Restauración”, en la cual, por primera ocasión, se entregó un premio especial al edificio de mayor contribución a la ciudad en los últimos 50 años por considerarlo emblemático, representativo  y de gran influencia en la  ciudad, y que, además, se incorpora de manera muy concreta al siglo XXI a través de la excelente restauración y alta tecnología que se le ha integrado.

La casa antigua de uno de los hombres más importantes de la historia industrial de México encontró un nuevo destino al convertirse en el Centro Eugenio Garza Sada, institución promotora del desarrollo social y personal de los mexicanos. El proyecto no solo consideró el rescate de la estructura original de 1920 sino que se preparó para operar con mucha flexibilidad en la época contemporánea. Se conservaron los ornamentos y atributos de la arquitectura de los años 20, subrayando su sistema constructivo original basado en estructuras de vigas de acero, siendo el primer edificio en utilizar este sistema en la ciudad.

El dialogo entre la integridad arquitectónica original y la adaptación de los nuevos espacios, ha establecido un ejemplo a seguir en los criterios de conservación de la arquitectura ecléctica de principios del siglo XX.

La casa se encuentra ubicada en las faldas del Cerro del Obispado, atestiguando con sus terrazas una vista panoramica de la ciudad. El inmueble fue construido  en 1921, de influencia arquitectónica inglesa con varios niveles y fusiona la ornamentacion europeista con los materiales industriales que ingeniosamente fueron tratados en su diseño original por el arquitecto Herbert Green colaborador y yerno de Alfred Giles.

La necesidad de espacio obligó a una obra de gran atrevimiento en el inmueble al demolerse las cimentaciones de la casa en el costado sur  creando  accesos a salones multifuncionales en los antiguos sótanos que permiten al Centro realizar sesiones multitudinarias en beneficio de la sociedad Mexicana.

Antigua nave Lewis, Centro de Exposiciones Fundidora, sede del Forum Universal de las Culturas 2007

Al cumplirse el décimo aniversario del rescate de esta gigantesca estructura, la antigua Nave industrial se ha consolidado como el Centro de Exposiciones Fundidora de Monterrey, el mayor y más sofisticado espacio polivalente del Norte de México. Sus salas han albergado piezas invaluables del antiguo Egipto o de la cultura mezoamericana al igual que tecnología, conferencias masivas, conciertos y eventos sociales.  Al  confirmarse el Forum Universal de las Culturas en el 2007 se fijó como sitio oficial las antiguas instalaciones de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, ahora convertida en un parque, conservándose así una parte de las naves industriales y edificios como Museo de Sitio.

La antigua Nave Lewis fue construida a mediados del siglo XX para la fabricación de varilla y vigas de acero como último esfuerzo de supervivencia de la vieja fábrica. Aun cuando muchos edificios fueron demolidos en los años 80, su estructura se distinguía  por su gran altura y longitud de casi 250 m de punta a punta. El desarrollo del proyecto de restauracion requirió de una gran elaboración de conceptos arquitectónicos y de ingeniería para transformar una estructura sin muros laterales y techumbre con variantes de altura a todo lo largo del cuerpo principal en un espacio humanizado y armónico que ademas permitiera la adaptabilidad indispensable para su nuevo propósito.

El rescate estructural fue colosal. El nuevo orden del edificio requirió de tratamientos de   conservación del acero aparente así como el diseño y señalamiento de accesos y salidas a través de exclusas monumentales también en acero aparente.  Desde la sala central puede observarse el gran domo de acero inoxidable que funciona como auditorio digital. En el concepto de diseño  decidimos rodear la estructura completa  de fuentes y jardines utilizando los mismos elementos que fueron rescatados de la edificación original y del proceso industrial: el agua y el acero ahora inmersos en las areas verdes del parque.

El acceso principal simula un puente dividido por dos fuentes hundidas que intentan comunicar que se ingresa a una experiencia distinta y trascendente, casi ritual. Los cristales del perimetro requirieron de una estructura auxiliar y se conserva la presencia flotada y pasiva que originalmente tuvo la estructura permitiendo una comunicación visual constante hacia el exterior.

El respeto a la estructura y su historia nos obligó a  dejar aparentes todas las conducciones de instalaciones de las distintas ingenierías de manera ordenada y canalizar en el piso las celdas de registros que precisamente la permiten la flexibilidad que ha exhibido el espacio.

Al cumplirse el décimo aniversario de su restauración es importante destacar que el espacio se salvó de ser destruido o demolido gracias al proyecto y representa uno de los esfuerzos más importantes de rescate de estructuras industriales que cambian su giro para seguir dando utilidad a la ciudad, convirtiéndose en el espacio más visitado de todo el norte de México.