México es un país que requiere grandes inversiones en obras de infraestructura, particularmente en la parte sur que, exceptuando algunas ciudades, presenta grandes carencias en todos sentidos.

El nuevo gobierno, a punto de entrar en funciones (oficialmente, porque de hecho empezó desde hace unos meses) claramente ha puesto su mira en el desarrollo de esta zona.  Si la razón es porque Andrés Manuel es tabasqueño y por esto lo hace, o por cualquier otro motivo, la verdad es que sus planes, si llega a realizarlos adecuadamente, favorecerán enormemente a toda la región.

Es importante aclarar que, haga lo que haga, recibirá aplausos, agradecimientos, felicitaciones, etc. por parte de muchos y, desde luego, enormes críticas y ataques enfurecidos que vendrán principalmente de sus opositores y de los ambientalistas, ecologistas, etc.  No perdamos de vista que es imposible poner a todo mundo de acuerdo.

Entre los principales proyectos del nuevo gobierno hay tres, de gran importancia, destinados al sur del país: la REFINERÍA DOS BOCAS en el estado de Tabasco, el TREN MAYA que a lo largo de 1,500 km recorrerá los estados de Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Chiapas y Yucatán y el CORREDOR TRANSÍSTMICO que, por medio de un tren, unirá los puertos de Salina Cruz en Oaxaca con el de Coatzacoalcos en Veracruz.

Estos dos últimos proyectos son los que me parecen más interesantes y cuyo impacto, de manejarse bien las cosas, será altamente benéfico.

El TREN MAYA es un proyecto ciertamente ambicioso que requerirá de una enorme inversión calculada en unos 150 mil millones de pesos (me gustaría saber de dónde sacaron este número), si se desarrolla en la forma adecuada, generará una enorme derrama para la zona y un evidente crecimiento poblacional seguidos de una gran necesidad del desarrollo de otras obras de infraestructura, como hospitales, escuelas, centros comunitarios, hoteles, etc.

Por lo pronto menciono los dos mayores debates a su alrededor, uno consistente en que no se cuenta con un proyecto definido y otro en el sentido de la destrucción que se hará a la ecología y el medio ambiente regionales.

Vale la pena reflexionar acerca de estos dos temas, de hecho, no existe obra desarrollada por el hombre, desde que éste existe, que no afecte al medio ambiente, ¡punto!  Algunas veces para bien y otras para mal, éstas últimas, tristemente, son la inmensa mayoría.  El simple hecho de caminar por el campo afectará al medio ambiente local, en consecuencia, los ambientalistas más activos siempre tendrán materia para opinar, aunque no siempre tienen la razón y muchos de ellos ni siquiera saben de lo que están hablando, como ejemplo de estos últimos, un vistazo a los miembros del Partido Verde nos deja perfectamente claro este punto (aunque tal vez hay un puñado de miembros que merecen respeto).

El otro tema, el del diseño, es aún más debatible, ya que no existe proyecto alguno que no se haya iniciado con una idea o concepto cuya realización requirió de un normalmente largo proceso de análisis y diseño.  Lo que se ha dicho con relación al Tren Maya es que su recorrido aprovechará servidumbres de paso ya existentes, lo cual me parece un muy buen principio, aunque hay un tema que simplemente me parece sacado de la manga, ¿quién decidió que esta obra costará entre 120 mil y 150 mil millones de pesos?  ¿Bajo qué supuestos?  Estas declaraciones debatibles siempre acompañan a estos temas.

Pasemos ahora al CORREDOR TRANSÍSTMICO o Tren Transístmico.  Desde hace un poco más de 100 años existe una vía que une a Salina Cruz con Coatzacoalcos que habrá de ser modernizada y cuyo recorrido ajustado a las nuevas tecnologías de transporte ferroviario para aumentar su eficiencia.  Este proyecto tiene implicaciones muy interesantes que, de hacerse correctamente, podrá ser una clara competencia contra el Canal de Panamá, proporcionando muchas ventajas económicas a los barcos que aprovechen sus servicios.

Como en el caso del Tren Maya, este proyecto también generará la necesidad de otras obras de infraestructura, en este caso, ambos puertos deberán ser modernizados y dotados de servicios que tomen en cuenta la enorme cantidad de mercancía que cruzará de un lado al otro del Istmo.

Personalmente ambos proyectos me agradan, solamente espero que se desarrollen con la idea de resolver correctamente todos los elementos de diseño y problemas técnicos y no para favorecer a algunos terratenientes, políticos, etc. como normalmente se ha hecho en este país tan golpeado por una clase política dedicada más al saqueo y a defender intereses personales que a trabajar por el bien del país (desde luego, han existido algunas gloriosas excepciones).

Escribo este articulo a unas horas del cambio de gobierno que tanta polémica ha desatado y aún creo que, en forma mágica, se continuarán los trabajos en el NAICM, ya veremos esto y ya veremos cómo nos va en los siguientes años, ojalá que bien, pero tengo grandes dudas…

Néstor de Buen Unna

ndebuen@ecocreto.com.mx