El término minimalismo, en su ámbito más general, es la tendencia a reducir a lo esencial, a despojar de elementos sobrantes. Es una traducción transliteral del término inglés “minimalism”. El movimiento minimalista transformó en los sesenta la concepción de la relación de la obra de arte con el espacio presupuesta por la escultura de la vanguardia clásica. Se producen cambios en los espacios expositivos, en los que ahora predominan paredes blancas desnudas y grandes salas, dado el gran tamaño de los objetos minimal.

Estos objetos, o bien estaban realizados para un tipo de espacio determinado (esquina, pared) o bien intervenían en la percepción del espacio en que se inscribían. Pueden determinar, además de la experiencia visual del espacio, su habitabilidad. A diferencia de la pintura o la escultura abstracta contemporánea, los objetos que se clasifican dentro del minimalismo pueden ocupar cualquier lugar y su ubicación contribuye a su contenido, lo que erosiona en parte la autonomía de la obra de arte.

El minimalismo deja fuera toda emoción. Es pura contemplación intelectual y objetiva, algo que llama la atención teniendo en cuenta el contexto político y social de cuando nace en los años 60.

El minimalismo es, por así decirlo, como un performance. De alguna manera somos nosotros los espectadores los que hacemos la obra. Esto lo explican los propios artistas minimalistas al afirmar que estas pinturas y murales sólo funcionan con público. Si no hay nadie, quedan desactivadas.

El minimalismo se basa en influír en el espacio que lo rodea y sobre todo, influír en quien está en ese espacio. El minimalismo es, como toda forma de arte, un intento de poner un poco de orden en un mundo caótico. Es el último movimiento de la modernidad. Después de ellos, llegaría la posmodernidad. “Menos es más”. Esta frase del arquitecto alemán Mies Van Der Rohe se ha convertido en la máxima definición del minimalismo.

Como digna representante de dicho estilo en nuestro país, nos complace presentar en esta edición, a la Maestra. Lilia Luján, artista visual multidisciplinar, mexicana nacida en CDMX de gran trayectoria internacional. Quien dentro de su amplia producción, también elabora espectaculares murales minimalistas para la decoración residencial, corporativa, institucional y comercial. Obras de gran formato con sistema modular, diversas técnicas en distintos soportes, donde siempre la materia y el color son la esencia de la pieza. Sin duda un aporte interesante, donde se fusionan el diseño vanguardista y la inspiración, para enriquecer cualquier espacio. Aquí les compartimos algunas de sus creaciones.