No cabe duda de que México es un país que ni el mejor escritor de ciencia ficción habría imaginado y que rebasa hasta las más extremas capacidades de asombro.

Durante meses se cacareó la construcción de un nuevo y majestuoso aeropuerto cuyo diseño se encargó, mediante un concurso, al Arq. Norman Foster, reconocido por muchos como el más experimentado proyectista de aeropuertos a nivel mundial, en sociedad con el Arq. Fernando Romero; este importantísimo desarrollo se debería construir en Texcoco.

Aquí es donde se inicia la polémica y se generan decenas de opiniones en contra, ya que pocos terrenos resultan tan inadecuados, para construir un aeropuerto, como los lechos lodosos característicos de Texcoco.

No perdamos de vista, sin embargo que, como casi todo en nuestro país, cuando una decisión es tomada por las autoridades políticas se da la máxima importancia a intereses personales, normalmente oscuros, y esto es lo que realmente inclina la balanza.

Para darle más sabor a la discusión, se inició una enorme oleada de opiniones contra la construcción del aeropuerto por los graves daños provocados a la ecología y al medio ambiente, cuyos terribles efectos han sido minimizados por los responsables de este macroproyecto; pero no olvidemos que su origen es político y la autoridad política en nuestro lastimado México, está por encima de todo.

Ambientalistas, ecologistas, y muchos expertos en la materia, han explicado, en todos los tonos posibles, y en todos los foros a los que han tenido acceso, el horror que representa esta obra que afectará gravemente a la flora y la fauna locales, y que muy posiblemente aumentará el riesgo de inundaciones de graves consecuencias.

A pesar de todo lo anterior, en septiembre del 2015 se iniciaron los trabajos que se desarrollaron, con muchos problemas, pero a un ritmo razonable, hasta que sucedió algo que supongo solamente podría pasar en nuestro país: las obras se “suspendieron” por la entrada en escena del nuevo Presidente Electo (de hecho los trabajos siguen, pero no se sabe lo que va a suceder).

Andrés Manuel López Obrador, desde su campaña política, mencionó que no le gustaba el proyecto y que, en cuanto se sentara en “LA SILLA” suspendería los trabajos para iniciar la construcción de un nuevo aeropuerto en Santa Lucía, donde actualmente se encuentra la Base Área Militar Nº 1, que será complementario al Benito Juárez.

Esta idea también ha sido muy polémica, debido a que supone manejar en forma simultánea ambos aeropuertos, lo cual es improbable, de acuerdo con la opinión de “MITRE”, institución que se originó en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y que se dedica a temas relacionados con la aviación.  Pero como hay quienes dicen que si se puede, habrá que hacer una gran inversión en los estudios necesarios para tomar la decisión correcta, aunque aquí viene algo ni Hitchcock habría imaginado, AMLO propone una consulta ciudadana para decidir el rumbo a seguir.

Por supuesto, el señor Presidente Electo debe estar tomando en cuenta que el pueblo mexicano está totalmente capacitado en temas de aviación y aeronáutica, siendo su opinión fundamental para algo tan importante y trascendental como esto; admito que soy de esas personas que simplemente sigo esperando a que nos digan que el tema de la “consulta ciudadana” era un chascarrillo político, aunque estoy seguro de que esto no va a pasar.

Así que la obra más importante en nuestro país, que se arrancó por decisión política, sin tomar en cuenta temas tecnológicos ni medio ambientales, ha sido “suspendida” por otro político con sus propias razones políticas, quien, hasta el día de hoy, no ha tomado las riendas del país, al menos oficialmente, aunque a nosotros nos parezca otra cosa.

Yo se que todos los países tienen sus cosas, pero lo nuestro solo es comparable con lo que pasa en los EE. UU. con Donald Trump y sus allegados, después de todo, somos vecinos.

Sin embargo, el tema de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México tiene un episodio anterior casi tan bizarro como este, tal vez más.  Siendo Vicente Fox el Presidente en funciones, decidieron iniciar las obras de un nuevo aeropuerto, sólo que en ese entonces no fue un presidente electo quien provocó la suspensión de las obras, sino un grupo de vecinos de la zona en donde se haría el aeropuerto, quienes, machete en mano, se manifestaron en las calles de la ciudad, aterrorizando a las autoridades quienes echaron marcha atrás y suspendieron el proyecto.

En lo personal tuve una experiencia inolvidable por aquellos días.  El Ing. Enrique Santoyo (QEPD), uno de los grandes de la Ingeniería Mexicana, me invitó a su despacho a platicar de un proyecto que quería mostrarme en relación con el diseño de las pistas para un aeropuerto que habría de ser construido en un lecho lacustre

El Ing. Santoyo diseñó un sistema de pilotes hechos a base de ECOCRETO®, destinado a mantener niveladas las pistas del nuevo aeropuerto.  Éstas se construirían sobre dichos pilotes cuya función era lograr, mediante un ingenioso sistema, ajustarlas al nivel correcto dependiendo de las aguas subterráneas.

Lo que más me emocionó, durante esa visita, fue descubrir que el Ing. Santoyo tenía una inmensa cantidad de apuntes y diseños de centenares de aplicaciones para ECOCRETO®.  Unos años atrás, cuando se lo presenté, se había mostrado francamente escéptico; fue muy satisfactorio saber que finalmente se había convencido de sus bondades.

Mi opinión personal, en relación al proyecto que nos ocupa, es que casi cualquier cosa se puede hacer, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias en TODOS los aspectos, en este caso, además de los aeronáuticos, los de las diferentes ingenierías; los ecológicos; los medio ambientales; los económicos sin descuidar dos aspectos, uno que considere que ya hay una enorme inversión que podría ser “tirada a la basura”, y otro que tome en cuenta el costo de las nuevas obras; y lo que se ofrezca.

Al final habrá que juntar todas las variables y, como mi madre decía, ponerlas en una báscula y ver hacia dónde se inclina.

Sigo pensando que la mejor opción es Santa Lucía, pero no como complemento al Benito Juárez, sino en lugar de éste.

Néstor de Buen Unna

ndebuen@ecocreto.com.mx