Arq. Óscar Eduardo Martínez Garza

La historia urbano arquitectónica de nuestras ciudades guarda en su interior sus propias raíces históricas y su evolución.  A través de distintas directrices y bajo influencias muy diversas, las ciudades se han apropiado de territorios cada vez mas amplios envolviendo así en una sola célula el testimonio tangible de su propia transformación. No es difícil para cualquiera de nosotros, inmersos en el estudio del hábitat humano y su entorno ambiental, anticipar los posibles escenarios de ese fenómeno incontenible. Hemos presenciado el abandono paulatino de los centros urbanos bajo las vertientes expansionistas como un nuevo y actualizado ideal habitacional. La dilatación de la célula urbana también ha ocasionado la extensión de la infraestructura de servicios y el equipamiento urbano. Así mismo, existe ahora la alarmante necesidad de solucionar los problemas causados por una movilidad excesiva y caótica y el consecuente incremento de contaminación atmosférica.

La situación actual de las ciudades y su entorno, con ciertas excepciones, son desde hace tiempo preocupantes y, en algunos casos, retan la supervivencia de las ciudades y del planeta mismo. Es indudable que ha existido una constante necesidad de ajustes urbanos por distintas razones incluso estéticas o, quizá, intentando solucionar o aminorar los problemas que hemos creado como sociedad y como civilización. Las decisiones urbanas que se han intentado implementar en décadas anteriores no han sido capaces de prever el resultado del desarrollo avasallador desde la ultima parte del siglo XIX y todo el siglo XX. Habría que agregar que las ciudades, como epicentro de la vida socio económica en la actualidad, han ensayado diversas formulas operativas para responder a sus propias necesidades creadas. Sin embargo, estos intentos han resultado ser en ocasiones equivocados o insuficientes.

Tomando en cuenta aciertos y equivocaciones en los desarrollos o en nuestras políticas normativas y diseño urbano, debemos admitir una urgencia por rectificar o corregir el esquema operativo de nuestras ciudades.