De acuerdo con la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) se prevé que la industria inmobiliaria tenga un crecimiento de 17% en 2018.

Un año que sin duda viene con cambios respecto a los desastres naturales que se vivieron en el 2017, la renegociación del TLC y al año electoral en este 2018, sin embargo puede ser un año de oportunidades y recuperación para el país.

México se encuentra en el ranking de los países más poblados del mundo con alrededor de 123 millones de mexicanos. Por lo cual invariablemente el desarrollo de la vivienda residencial es una de las tendencias, particularmente la vivienda vertical.

Estado de México y Ciudad de México son las entidades más pobladas del país y como respuesta a esta alta densidad y otros factores, los pobladores están emigrando a ciudades con gran desarrollo como Querétaro, Guadalajara, Tijuana, Monterrey y Mérida.

Esta tendencia ha sido llevada ya desde hace algunos años en los proyectos en GVA. Country Towers en Mérida Yucatán, un conjunto de dos torres residenciales, proyecto que ha sido el pionero del desarrollo vertical en Yucatán siendo hasta ahora las torres más altas en Mérida con 110 metros de altura y 30 pisos. Con 20 mil m2 de jardines, lago, putting green, sala de cine, alberca techada, junior´s club, business center, health center, gimnasio y canchas de tennis hacen de Country Towers una vivienda residencial plus, una tendencia clara que se proyecta para los siguientes años.

Otros proyectos consolidados en las ciudades con mayor crecimiento son Las fridas en Monterrey, Juriquilla Towers en Querétaro y en el bajío el proyecto Nebra, que se encuentra en construcción en la ciudad de León.

La vivienda vertical es una opción ante el panorama que se vive en el país. Siempre que venga acompañada de regulaciones sustentables y de una ideología de los usos compartidos, la optimización de los espacios donde vivimos y también donde trabajamos.

Por ello los usos mixtos seguirán siendo uno los protagonistas en el desarrollo inmobiliario en México. El aprovechamiento de los espacios con una mezcla de vivienda, comercio, hotelería y lugares recreativos como respuesta a la demanda en el mercado.

En GVA creemos que el desarrollo inmobiliario tiene que evolucionar y en respuesta a esto en nuestras propuestas apostamos por las nuevas tendencias como el coworking, que pone a disposición del trabajador todas las herramientas que le permitan trabajar de la manera más eficaz, que reducen costos en espacio, en suministros y aumenta la libertad del trabajador. El coliving, que viene como respuesta a nuevas generaciones y a una respuesta nuevos esquemas familiares.

Y que como parte de la labor de GVA, está en nosotros ofrecer al mercado soluciones innovadoras, que permitan la calidad de vida, el uso inteligente de los suelos, la creación de comunidades donde sus habitantes puedan vivir, recrearse, estudiar, trabajar con acceso a servicios dignos, eficientar la movilidad, potencializar el transporte público y promover el uso del transporte alternativo.

Smart Cities o las ciudades inteligentes empiezan a ser una realidad en México. Una iniciativa orientada a la calidad de vida, la gestión eficiente de los servicios, la innovación de las materiales de construcción, el uso de las tecnologías pero sobre todo una visión integral de todos los servicios acompañada de una sociedad inteligente y participativa.

En México ya se encuentran en proceso las ciudades inteligentes. Maderas en Querétaro, Ciudad Creativa y Tequila en Jalisco y Smart Puebla.

La recién inaugurada Arkansas State University Campus Querétaro es uno de nuestros proyectos que se basa en esos ejemplos de ciudades inteligentes. El reto que GVA adquirió para participar en el diseño e implementación de la primera universidad estadounidense, el impacto social, económico y cultural de tropicalizar una universidad como respuesta de México a la globalidad.

Donde se consideraron incorporar las variantes ambientales y ecológicas de la zona, recomendaciones bioclimáticas del proyecto en lo urbano y en la edificación, cuidados del suelo y medidas de mitigación, tratamiento de los residuos sólidos y captura de CO2.

Las nuevas tendencias respecto a la tecnología también estarán presentes en el sector inmobiliario. El uso del internet de las cosas (IoT) trae nuevas oportunidades para el crecimiento inmobiliario.

Las fibras seguirán siendo una de las alternativas para los inversionistas, los CKDes (Certificados de Capital de Desarrollo), los crowdfunding que son financiamientos colectivos y los startups.