Primera Parte

Nota del editor: Resumen de la conferencia ofrecida el 18 de Octubre en EXPO CIHAC 2018 CDMX que se publicará en dos partes.

Arq. Oscar Eduardo Martinez Garza | CEO & Chief
Designer  Grupo Asesores en Diseño y Arquitectura

grupo.asesores@gada.com.mx

Resulta inaplazable la inclusión de la Resiliencia Urbana en la ya compleja perspectiva que se avecina para nuestras ciudades. Debido al impacto de la globalización, el desarrollo urbano y el cambio climático, cada semana se presenta algun suceso disruptivo en alguna parte del mundo. La capacidad de regresar una ciudad a un estado después de sucesos no planeados o negativos, se ha incorporado de manera oficial a la agenda de la ONU-HABITAT III y, desde el 2013, la Fundación Rockefeller instituyó el programa de 100 Ciudades Resilientes en el planeta: ¨100 RC- apunta Michael Borkowitz, Managing Director de la Fundación- tiene la finalidad de apoyar a las ciudades a hacer frente a los impactos y tensiones que afectan su viabilidad, para hacerlas más capaces de adaptarse y sobrevivir de la mejor manera¨ y, continua, ¨Mientras los grandes rascacielos se diseñan y construyen para amortiguar terremotos y vientos huracanados, las personas más vulnerables están expuestas a diferentes tipos de crisis¨.

Proyectos realizados por GADA de izquierda a derecha:  Palacio de Municipal de Linares, Centro Eugenio Garza Sada y Centro de Exposiciones Nave Lewis

Es imprescindible atender las diversas ramas de la arquitectura y urbanismo y, muy especialmente, la arquitectura social y cultural. De la misma forma, las sociedades actuales requieren emprender y desarrollar propuestas para otros temas de influencia en la vida urbana, como son la infraestructura de seguridad e inteligencia las cuales impulsan la preservación de la calidad de vida actual.

        

Debemos considerar que la percepción del ciudadano sobre su entorno es la que determina finalmente su visión presente y futura y, esta misma acción, detona los mecanismos que llevan hacia la posibilidad de resiliencia: por qué permanecer en el sitio, por qué enmendar errores, por qué reconstruir; todo esto es indispensable para el rescate y conservación de su medio ambiente social y edificado.

Como lo hemos mencionado en otros escritos, nuestras ciudades son entidades que tienen muchos años de existencia y, por lo tanto, se transforman constantemente. La traza urbana española original es muy ineficiente para el movimiento y el funcionamiento de las ciudades actuales, esta herencia que hemos recibido, también tiene un valor emocional y cultural.  Igualmente, una apreciacion económica que no se está restituyendo a la sociedad. Los antiguos centros urbanos están prácticamente abandonados o en desuso o con usos que no corresponden a las posibilidades socioeconómicas que pudieran desarrollar.

Por un lado, tenemos los sitios abandonados viviendo un acelerado proceso de deterioro y, por otro, la oportunidad de hacer conversiones urbanas que pueden resultar en proyectos de gran impacto para redimir la ciudad como epicentro celular. Así será la vida urbana de los próximos 50 años.

EL ENFOQUE DE LA RESILIENCIA URBANA

Desde la óptica de la arquitectura y el urbanismo, podemos acreditar la siguiente reflexión: la resiliencia siempre es un desafío, su detonador proviene de un reto existente que ha causado algún desequilibrio en la sociedad y su medio ambiente. Sin embargo, las respuestas a ese reto se encuentran en las mismas ciudades. Generalmente, estas han revalidado la esencia misma de la innovación, de la creatividad y del ingenio de nuestras sociedades. En ellas está depositada la mayor parte del valor intelectual de nuestra cultura y son también los refugios de la vida futura en nuestro planeta. Para el año 2050, se estima que el 75% de la humanidad vivirá en ciudades. No obstante, esto también significa el abandono paulatino o la necesidad de reingeniería del campo como hábitat.

De la misma forma, las ciudades son entes vivos y como tales deben adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales. Los componentes diversos de las ciudades determinan objetivos tangibles e intangibles derivados de los trastornos causados a la urbe y a sus habitantes. Estos fenómenos que lesionan el entorno o a la sociedad misma no pueden resolverse tan rápidamente como desearíamos. La evidente reverberación que estos sucesos evocan a nivel mundial, es la que origina la necesidad de acuerdos sobre la resiliencia y, esto, ocurre solamente con la participación de la sociedad. No podríamos hablar de resiliencia si no contribuyera la sociedad entera, es decir, gobiernos, instituciones privadas, organizaciones y personas físicas. La ciudad de México fue elegida para una iniciativa global de las 100 ciudades resilientes por la Rockefeller Foundation. Esta advertencia para la ciudad, subraya la estadística negativa de ser el país con mayor número de sucesos o fenómenos catastróficos en los últimos 20 años, algo con lo que se debe trabajar.

De manera abstracta podemos decir que observamos a las ciudades contemporáneas como un sistema multifuncional, un macro organismo en el que se fusionan todos sus componentes en conjunto, es decir, desde los ciudadanos, los sistemas de transporte, los edificios, las calles y parques como espacios públicos, así como sus sistemas de gobierno. Absolutamente todos son componentes complementarios del concepto de ciudad.

En su concepción más amplia, la resiliencia es la capacidad para volver al estado de equilibrio cuando dejan de impactar o se controlan los sucesos o fenómenos que lo hayan afectado, ese es el momento en el que se consigue y existe la resiliencia. Sin embargo, al haber una recurrencia de eventos similares y una frecuencia cada vez más próxima -como está sucediendo en todo nuestro planeta- los sucesos ya no son inesperados, sino sorpresivos y, por lo mismo, la urgencia por atender y fomentar programas de prevención y apoyo en nuestras ciudades es ineludible. La nueva agenda urbana de la ONU-hábitat, ya incluye estos programas de manera oficial ONU HABITAT 11.

Podríamos referir cinco líneas de acción que debieran sumarse a la planeación de nuestras ciudades para enfrentar las diferentes crisis: las ciudades deben aprender de sus experiencias identificando su vulnerabilidad, también deben prevenir mejorando su infraestructura, deben de promover proyectos y acciones que puedan resultar en un mayor beneficio, también debe liberarse la oportunidad hacia la innovación y, por supuesto, fomentar y crear equilibrio entre sus componentes. Este es el punto de partida para eximir a la ciudad de la necesidad de resiliencia.

Líneas de Acción para la planeación de proyectos

Realizados por el Equipo de GADA

Rockefeller foundation, hacia una cultura de ciudades resilientes

La Rockerfeller Foundation lanzo desde el 2013, el programa 100 ciudades resilientes para ¨Hacer de las ciudades y los asentamientos humanos más inclusivos, seguros resilientes y sostenibles¨ (SDG 11 ONU) Las premisas han sido establecidas para, simultáneamente, contribuir al mejoramiento socioeconómico y del medio ambiente en el planeta y reducir los niveles de vulnerabilidad de la vida urbana. Quizá pudiéramos pensar que debieran agregarse otros temas como la democratización y mejores gobiernos, pero es indudable que representa un ejercicio de conciencia global que nos hace reflexionar sobre el presente y el futuro.

Mexico es el primer pais que establece un acuerdo formal

con la Rockefeller Foundation

La visión de las recomendaciones de la fundación obliga a acciones correctivas y preventivas. Precisamente, el estímulo a las energías verdes y el biomimetismo en el diseño contribuyen a recuperar parámetros que dejaron de aplicarse y que hoy mismo se han puesto en práctica. Necesitamos subrayar el respeto a la naturaleza y aprender de ella. La movilidad, por otra parte, ocupa un lugar muy especial debido no solo a la problemática actual en la mayoría de las ciudades sino al inminente futuro automatizado y a la expansión de las mancha urbana en muchas ciudades. Se recomienda también promover la agricultura urbana recuperando biodiversidad y la orientación hacia ciudades caminables. Sin embargo, el solvente del programa es, por supuesto, la resiliencia social, esta es la base  donde se apoya el equilibrio urbano, la vida en comunidad, la necesidad de aceptar la diversidad y la importancia de la armonia colectiva.

Todo lo anterior requiere, como hemos dicho, de la participación económica privada, así como la asignación de recursos de origen oficial. El objetivo general de la Rockerfeller Foundation puede señalarse de manera un poco más clara: fortalecer una red de comunicación entre las ciudades resilientes del mundo, promover intercambio de experiencias y mejorar las metodologías.

Muchos de los retos que presentan las ciudades latinoamericanas se deben a errores de decisión o de gestion del desarrollo urbano.  una falta de planeación y de ordenamiento,que está permitiendo un crecimiento exponencial sin control, la concentración de población también ha originado muchos problemas sociales, la descomposición, asentamientos en lugares poco apropiados

Construir mejor y reconstruir para mejorar las vidas y el bienestar de la población urbana, este es el lema utilizado por la Rockerfeller Foundation que suma el nivel de responsabilidad de las acciones presentes y futuras en la arquitectura y el urbanismo actuales para preservar la vida en nuestro planeta.